Cuando llegó, las calles de siempre lo recibieron con una quietud que nunca cambia. Los mismos edificios, el mismo polvo en el aire. Caminó hacia su casa, sabiendo que no era el mismo camino de antes, pero también que no había otro. La tierra, fértil como siempre, lo esperaba con brazos abiertos, aunque no de la manera en que lo había imaginado alguna vez. Puso la botella vacía junto al portón, sin saber por qué, y dio un paso hacia adentro. No había nada que buscar, pero al menos allí, en ese regreso, las huellas de lo perdido parecían menos visibles. Una vez adentro lo comprendió, la calma lo envolvió y lo que quedaba de él fue desapareciendo.
Trenes 1
El tren tiene un diseño caprichoso; aunque está sometido, como todos, a las reglas del tiempo, nos las muestra de una forma extraordinaria. Obsérvese que los asientos orientados hacia la dirección en la que se dirige el tren representan el futuro, el destino, lo desconocido. Allí están depositados nuestros sueños y anhelos, nuestras responsabilidades y, ¿por qué no?, también la certeza de que la muerte nos espera. En cambio, los asientos orientados en la dirección contraria sucumben a la nostalgia, los recuerdos y los abandonos. Representan el origen, es decir, el saber de dónde venimos y entender que, mientras nos alejamos, ya no somos los mismos, sino otro polizón.
Trenes 2
En el tren, observo a través de las puertas que separan los vagones, y veo a una persona parada del otro lado, lo que despierta mi curiosidad sobre qué estará haciendo. Mientras el tren pasa por un túnel, la persona se da vuelta de repente con un rostro de horror, como si intentara advertirme de algo, pero enseguida su expresión cambia a resignación y esboza una risa burlona, dándose cuenta de que yo también soy un fantasma.
Abdul
"Demasiado
calor en esas tierras; Abdul parece no sentirlo o ya está pasado de rosca.
Continúa trabajando cosiendo pelotas de fútbol. Tiene 11 años y desde los 5
contribuye a llevar el pan a la mesa de su familia. Abdul, como otros tantos,
es analfabeto en cualquier idioma. A veces tiene curiosidad por saber otras
cosas. Se pincha; es la tercera vez. Le duele, pero no hay tiempo. Termina de
coser uno de los parches estampados que tiene grabado en un perfecto inglés:
'Merry Christmas'."
Empatía
"La empatía es ponerse en los zapatos del otro", pensaba para sí mismo mientras se calzaba unos zapatos dos números más grandes para ilustrar la frase. Cuando los mafiosos fueron atendidos en la puerta, lo reconocieron por su calzado. Fue así como le obsequiaron unos zapatos hechos de concreto para caminar bajo el agua y así comprendiera lo que se siente no pagar las cuentas a tiempo.
Que es la luz?
En el fulgor de sus ojos, diviso un faro que me guía en el vasto mar de la incertidumbre. En su mirada hallé el amor más puro y genuino, un sendero sin igual que trasciende lo terrenal, si se me permite agregar.
En su presencia, encuentro la paz anhelada, como si el vaivén del mar me arrullara en sus brazos. Cada brisa parece susurrar su nombre, envolviéndome en un halo de serenidad y plenitud que había perdido en el laberinto de la miseria.
Cada momento compartido a su lado se torna en un tesoro inigualable en el rincón más íntimo de mi ser. En este viaje lleno de giros y revueltas, he descubierto el verdadero significado del amor en medio de los vaivenes de la existencia.
Y es que en esta sinfonía de la vida, dos almas errantes se encuentran y aprenden a amarse en la más profunda oscuridad. Eso es la luz.
Por toda la ciudad
En un café, él la vio sentada, y supo en ese instante que ella sería el anhelo de su vida. Sin titubear, él entró, y aunque los detalles se desvanecen en su memoria, recuerda haberle recitado sus poemas con fervor. Ya sea que ese momento fuera real o no, su nombre quedó grabado en cada esquina de la ciudad. Desde un zaguan, un observador curioso lo miraba con recelo, mientras los caminos parecían abrirse ante él, intoxicado por el dulce néctar del azúcar. Sin importar la veracidad de aquel encuentro, su nombre resonaba en cada rincón urbano. Tomó su mano con determinación, ascendiendo juntos a un reino de ensueño. La besó con pasión, consciente y despierto, ansioso por confirmar su dicha. Sea real o no, su nombre seguirá grabado por toda la ciudad.
Cardenales
En un mundo donde las gorgojos debatían filosofía y las comadrejas escribían poesía, un día, los cardenales comenzaron a iluminarse. Su despertar total de la conciencia fue tan repentino como el descubrimiento de que los espejos solo reflejan lo que queremos ver. Los cardenales, ahora sabios y más rojos que nunca, declararon: "¡Somos portadores de la verdad absoluta!"En ese momento, los clubes de bochas y afines, temblando como castillos de cartas en un huracán de confusión, se desmoronaron. Las comadrejas comenzaron a rezar a los cardenales, los gorgojos descubren el secreto de la alquimia en los reverso de las latas de atún. El caos, ordenado como siempre, se mezcla con risas impuras de los nostálgicos de la calle Melón Gil, mientras el universo abraza su nueva iluminación.
Ambiciones
En un laberinto de rosas mal pintadas, se alza majestuosa la figura de la ambición, con sus ojos luminosos y su seductora promesa de grandeza. Como un torrente se adentra en el corazón del hombre, encendiendo una llama, es la búsqueda incansable de logros y conquistas.
En
su fragilidad y poder se despliega, como un abanico, en los pasos apresurados y
corazones palpitantes de aquellos que se atreven.
Un
eco lejano susurra en los oídos del anhelo, es el hambre insaciable que quiere
alcanzar lo inalcanzable. Ahí su precio, exigiendo tributo por cada objetivo
que se alcanza, no son más que la oscuridad y la renuncia.
En esa lucha se revela la complejidad del hombre, su dilema moral ante el tormento del ser, la dualidad del combustible y del veneno, donde los sabios serán humildes y los incautos ilusos. Así la ambición se convierte en un personaje en sí mismo, un protagonista capaz de desencadenar pasiones desenfrenadas y llevarnos a explorar los rincones más oscuros de la condición humana, perdiendonos así, en un laberinto de rosas mal pintadas.
Javier Petruchi
Se dirigía hacia la casa de su amada y por alguna razón sabia que ya no era el mismo. Para llegar tuvo que tomar diversos colectivos en donde la reputación de sus paradas no es del agrado popular y sus destinos aun más dudosos, fue allí donde tuvo la fatal revelación. Petruchi nunca había leído nada, cree que los libros son manuales de adoctrinamiento solventados por marcas comerciales con el fin de vender más. Quizás tenga algo de verdad. Uno de esos libros lo tenía una vieja y los ojos de Javier se posaron allí, no en la vieja, en el libro. Se trataba sobre la prudencia gastronómica y de formulas matemáticas para racionalizar la papa, exactamente leyó la frase “no coma mayonesa si su procedencia es desconocida”. Semejante mensaje hizo que a Petruchi se le abriera un nuevo misterio, llamemoslo un chakra. Como un elegido, un adelantado sentía que su misión era la de concienciar al mundo occipital ( llegar a la corteza misma de los cerebros). nada podría detenerlo, pero el colectivo, para no perder la costumbre frena de golpe y Javier Petruchi vuelve a lo concreto. Ya en la calle se acomoda el peinado, camina 3 pasos y consulta el reloj: 8pm.
El Presentador
Existencias
Entre cuadros
-Los cuadros no tienen por qué ser solo cuadros- dijo uno
-La belleza puede traspasar la realidad en un solo vistazo- dijo otro
-O en un solo trazo- agregó otro en tono místico.
Así es, entre cuadros amontonados en un viejo almacén, desteñidos y a la espera.
El imposible
El castigo
Pueblo
3 máximas y un consejo para el pescador sin caña
'' No hables que la arruinas''.
Promesa
Creí estar acribillado, pero a mi alrededor no había rastro de herida alguna. Gane la calle luego de salir de mi mundo y me confundí con la gente en una de esas diagonales que no valen la pena nombrar.















