El imposible

Ansiaba tanto la libertad que se escapó de la cárcel. Para estar a salvo en la ciudad próxima debía  atravesar el desierto apodado como ''el imposible''. Cuando las autoridades se enteraron de la fuga lo dejaron a merced del calor y suele trastornar a las personas, pero seguía hacia adelante, pasaron días y el persistía donde otros habían caído. Hacia lo lejos divisa las primeras construcciones, a una horas estaba su libertad. La fatiga y el calor lo castigaron en la tierra prometida, intenta besar el suelo pero tiene la boca seca, quiere llorar pero no puede. Se deja caer, cierra lentamente los ojos y esboza una agónica sonrisa. No había recorrido ni la mitad del camino.


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