-Mas el ojo se engaña doc.- dijo Cardona gesticulando la del ancho de basto.
-Basta de prolegomenos- interrumpió Malabia.
La conversación prosiguió con sonetos primaverales, verdades inexorables, lamentaciones bipolares (del tipo ''yo sabia'' o ''no tenia ni la menor idea'') y lavaje de retina, mucho lavaje de retina. Emilio había recurrido a su memoria para trae su desengaño. La memoria lo castigo una vez mas.
-El dolor se había instalado en mi pecho desde algún tiempo-dijo.-Yo le daba la libertad que me pedia a gritos con la mirada. Me equivoque.
-No me había dicho que su relación era estable?-dijo el doctor.
-no me interrumpa, sepa que se gano mi desconfianza a fuerza de su silencio...y del mio-.Declaro Cardona. No se sabe bien por que Malabia recordó un pequeño cuento.
Ella Salia con sus amigos, el no preguntaba.
Ella pedía tiempo, el no preguntaba.
Ella solía mentirle, el no preguntaba
Ella se canso, pidió que cortaran.
El pregunto por que?, ella recito este cuento.
