De poca moral y asediada por la locura, la soledad es como una sombra, o como nada. Tan cerca de Dios pero tan lejos del hombre, la señorita Jessel murió como si nunca hubiese vivido. Intacta de heridas porque jamás conoció el amor, el dolor es una forma de vida en estos tiempos. En el mundo marginal donde crecen las penurias, en donde el mismo tiempo habrá sucumbido, en donde la señorita Jessel murió como si nunca hubiese vivido. En donde la señorita Jessel vivió como si nunca fuese a morir.
