Leyenda o realidad austera, ¿la media naranja existe? estoy sentado en la plaza buscando explicaciones porque ella me dejo esta tarde.
La bibliografía sobre el verdadero y único amor es extensa, todos los sectores se han ocupado (y se ocuparan) del tema, unos de un lado y otros en la vereda de enfrente. Los primeros parecen hacer hincapié en la teoría complementaria e incluso se animan a regalarnos algunas formulas. Doy fe de que no existen. El segundo grupo, menos sensible, se dedica a desmitificar testimonios, siendo estos poco comprobables para los refutadotes de antaño.
Por mi parte he resuelto emparentarme con los segundos pero conservando la ilusión de los primeros, así: extraigo, analizo y conjeturo aforismos para luego declarar que la media naranja que me corresponde ha sido devorada por otro mucho mas vivo que yo. Suena lamentable, lo se.
Mientras llueve y me decido a entrar en un burdel enhebro mis últimos pensamientos dolientes, que radican en que quizás no hay otro y que soy yo el que vivo el amor de a gajos, tristemente y sin darme cuenta en realidad que entre mis manos tengo una mandarina.
