Los Momentaneos
Para aquella época y quizá fuese solo aquella la juventud hervía en la sangre de los momentáneos. Reducido pero compacto, con un código que hace de lo vulgar de todos los días un manifiesto científico. Las artes duras pasaban a ser meros enunciados proféticos solo con cierta consideración. Según el pensamiento de los momentáneos no se creía en la rigidez de las leyes, ya sean naturales o humanas.
Para demostrar su potencial, los momentáneos, descargaban su ira filosófica sobre aquellos que no veían con buenos ojos tales argumentos, pero que no tenían forma de confortarlos. Así finalmente los inertes sucumbían- Mas arriba una bestia se divierte. Ver caer a sus hijos menos predilectos con la ayuda de los momentáneos (gordos de promesas burguesas), siempre fue uno de los juegos favoritos de la bestia.
