Orfías

Almas nobles y sensibles a la música se congregan para realizar orgías musicales. Estas reciben el nombre de Orfías (en clara alusión a Orfeo de la lira). Colgados de la popular, cantan hasta el hartazgo, la siguiente canción:

‘‘Euridiche, Euridiche
Euridiche, Euridiche…
No me hubiera dado vuelta
Y hoy seriamos feliches. ’’


Hay variedad de versos dedicados a Orfeo. Entre sus artes musicales contaban también las de poeta, filósofo, teólogo, reformador y compadrito.
A bordo del  Argo junto con Jasón, famoso por tener calzado solo un pie, fueron en busca de la lana de una oveja, corría el año 1263 a.c. y en Lemnos Orfeo aconsejó:

Ende pueden preguntar
Por alguno más sabio
Si el misterio de mis labios
Fácil puede pregonar
Y no es cuestión de adornar
Sobre el alma en desgracia
Si hace fama he su gracia
Pronto tendrá que entender
Que debemos descender
En la isla Samotracia.

Jasón hizo caso de la décima del metrista y en la isla de Samotracia fueron iniciados en los secretos del mas allá y el mas acá. Debatieron sobre medio ambiente y el efecto invernadero. Elogiaron la labor de las hormigas y brindaron con vino y soda por las piernas de una fulana.
Entre los milagros realizados por Orfeo en la expedición, cuentan las de:

·        desencallar un barco tocando la comparsita.
·        fijar dos islas errantes bailando un malambo.
·        adormecer al dragón custodio del vellocino de oro filosofeando sobre los tubérculos.
·        contrarrestar el canto de las sirenas utilizando el dicho: ‘‘a mi me rebota y a vos te explota.

Orfeo tuvo otras aventuras menos mencionadas por los mitografos de la diagonal Rivadavia. Una de ellas cuenta su paso por Egipto donde aprendió sobre la trasmigración de las almas, la purificación de las mismas y la receta del dulce de leche casero.
Al tiempo fue nombrado embajador de la buena onda y de las historias. Sus discípulos, los Orfos, recopilaron sus cuentos que datan en centenares según dicen los vichenzos. Algunos de ellos usted los habrá de pispear.




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